Ser colombiano en el extranjero es vivir en el olvido

No nos digamos mentiras, los colombianos tenemos que salir de nuestro país debido a la situación social que hemos atravesado durante años, y no es fácil pensar que somos un país con desplazamiento interno y externo que incluso llega a superar al de Siria tras la guerra reciente.

Y es que muchos colombianos salimos del país buscando mejores oportunidades, sea de forma voluntaria o forzada, sea como residentes, nacionalizados o refugiados. A lo largo de la segunda mitad del siglo pasado hemos salido del país en mayor medida donde nuestros vecinos Venezuela y Ecuador, en algunos casos a Estados Unidos o Europa (España principalmente), y en menor medida al resto del continente, sea Chile, Argentina o Uruguay por mejores oportunidades e ingresos, por un mejor futuro para nuestras familias, por ser desplazados por el conflicto interno o en pocos casos porque estábamos cansados de los pésimos gobiernos de turno que teníamos.

Migrar es un derecho, más en estos tiempos donde podemos viajar cada día a más países producto a la mejora de nuestra imagen ante el mundo, cosa que puedo agradecer a Juan Manuel Santos sin haber sido su más férreo seguidor y votante. Pero quiero hacer hincapié en que un colombiano fuera de su país es muchas veces olvidado por el estado debido a su posición social. Poco o nada les interesa a los gobiernos ver por los ciudadanos que pueden estar en otro país trabajando o estudiando, eso a menos que pertenezcan a una clase privilegiada o una familia notable. Somos y digo somos porque yo también salí del país de forma voluntaria y adquirí una segunda nacionalidad gracias a mi ascendencia producto del olvido por parte del gobierno colombiano.

Hemos sido acogidos por los países vecinos como residentes o como refugiados, donde comenzamos una nueva vida y donde queremos progresar, aunque lastimosamente hay casos donde una pequeña parte sale a delinquir o seguir malos pasos, huyendo de una realidad adversa y  sumergiéndose en otra más grave donde muchas veces nuestros compatriotas terminan privados de la libertad o tristemente perdiendo la vida por crímenes cometidos de forma material o intelectual, o producto del engaño.

Encontrarse con los «paisanos» fuera del país es muy común, genera alegría sea de vacaciones o laborando en otros países, otras veces desconcierto por la ignorancia o por los malos pasos y decisiones que toman pero genera curiosidad y asombro saber que somos culturalmente un país con gente que sale del mismo por trabajo en muchos casos o porque «tocó».  Y en muchos casos soportamos xenofobia, discriminación, abuso por parte de autoridades extranjeras, aquí aplica el refrán «pagan justos por pecadores».

Pero, ¿Qué hace el estado por los colombianos en el extranjero? poco o nada. Si bien podemos acudir a las embajadas y consulados para realizar trámites, los cuales toman tiempo o son llenos de requerimientos absurdos y costos elevados, no existen realmente programas para la protección de los ciudadanos en el exterior, que muchas veces terminan pagando años de condenas muchas veces injustas o sin derechos humanos dignos, tampoco existe un plan de repatriación de colombianos que buscan regresar al país, que quieren que la situación mejore y regresar a encontrarse con su familia, o casos en donde quieren una reparación de alguna victima familiar o cercana producto del conflicto interno o del abandono del estado. Todo esto lo tienen las «familias de bien» que residen en otros países con una situación privilegiada ante los demás.

La cámara de representantes tiene una curul para los colombianos en el exterior la cual es elegida mediante el voto cada 4 años en las elecciones al congreso, esta por años ha sido fortín de políticos que solo benefician a la ya mencionada «gente de bien» y donde han resultado electos políticos de los ya en decadencia partidos tradicionales, debo mencionar actualmente la posee el Centro Democrático y no se ha notado una gestión ejemplar por nosotros que vivimos fuera de nuestra amada Colombia. Tampoco han existido a lo largo de los años propuestas de los candidatos presidenciales por nosotros.

Para finalizar debo mencionar que a pesar de esta incertidumbre y de esta problemática social, sabemos como salir adelante, nos adaptamos bien a otros entornos en la mayoría de los casos, siempre que podemos regresar al país lo hacemos con gusto y vivimos pendientes de el,  intentamos sacar la cara y dejar en alto el nombre de nuestra nación para contrarrestar a quienes han fallado en esta labor y algún día podremos volver a un mejor país donde tendremos oportunidades y reencontrarnos con nuestros seres queridos.

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