La apuesta de Movimiento Naranja

Administrar unas páginas en redes sociales puede ser interpretado por muchos como una forma de matar el tiempo, o que la falta de trabajo es ocupada por esa actividad propia de vagos, dirían muchos. No, estimados lectores, administrar paginas en redes sociales que tengan por objetivo despertar la adormecida conciencia de la sociedad colombiana puede ser cosa de locos, de idealistas, de gente preocupada por el país, de soñadores, pero jamás cosa de vagos.

El trabajo intelectual construido en las mentes de quienes administramos los web sites del Movimiento Naranja no lo conseguimos en pastillitas en la farmacia de la esquina; ha requerido esfuerzo mental a través del tiempo de nuestra vida, que pocos están dispuestos a hacer y menos cuando este no es retribuido económicamente, a menos que ese esfuerzo sea, por ejemplo, para aspirar a una mejor vida al obtener un cartón académico, que luego es presentado a una empresa y esta, viéndole su necesidad, lo ponga en la triste encrucijada de ser esclavo laboral o morirse de hambre.

Pero cuando salimos a la calle y observamos hechos que en un país mínimamente vivible son impensables, como el alto índice de personas arrojadas a la indigencia, familias enteras de desplazados por la violencia asentadas en las aceras con su niños de brazo, las innumerables personas en el denominado rebusque, las cientos de personas formando interminables filas con las tutelas bajo el brazo para ser atendidos en una EPS, el humillante salario mínimo, o la mega corrupción en las altas esferas judiciales y gubernamentales, etc., la remuneración monetaria es lo de menos, se vuelve frívola. La moral, la empatía y la dignidad nos obligan a hacerlo.

La situación en todos los aspectos de nuestro hermoso país no es la mejor y esto es de vieja data, 200 años para ser exactos. Como sabemos, la ignorancia es la causa de todos los males, de ahí se explica el hecho de que en Colombia la educación de calidad sea cosa de ricos. Si un pobre logra por sus capacidades ingresar a una esquiva universidad pública, al egresar lo abraza fuerte el desempleo y pasa a ser otra mente talentosa más, pero menospreciada y desperdiciada por un estado mezquino. Los empleos están destinados a las mismas familias, el manejo político y económico regido por un puñado de castas oligárquicas, contadas familias manejando los destinos de millones de vidas y condenándolas al atraso y a la miseria, día a día, generación tras generación. El caldo de cultivo perfecto, que entre otros lastres, engendró la guerra interna entre colombianos. Así llevamos dos siglos.

Castas muy descaradas que por ejemplo, gritan que el país se irá al declive si la izquierda lo gobierna, cuando quienes históricamente han ostentado el poder son ellos. Y esto no es que sea Suiza, precisamente.

El miedo a que los privilegios de los que han gozado pasen al pueblo, les obligan a inventar este tipo de insultos a la inteligencia de quienes conocemos lo básico de economía y de sistemas políticos. Pero las masas embriagadas de ignorancia lo creen y peor aún, están avaladas para votar.

Por ello, medios alternativos de información y crítica política salen a flote, impulsados por el combustible de la indignación como es el caso del Movimiento Naranja. En el ciberespacio, que hasta ahora es de público acceso y sin censura, hace contrapeso informativo a la evidente manipulación mediática de la prensa privada, que es en esencia, la voz de los poderosos.

Así nace la ardua tarea de contrarrestar el lavado cerebral al que hemos sido sometidos desde hace siglos y que proviene del poder. Y no es para nada simple; cuando a la gente le han repetido desde que tiene uso de razón lo que desde los medio privados se emana, es muy difícil hacerla cambiar de parecer de un sopetón. La mente humana reacciona con miedo ante lo novedoso, ante las nuevas revelaciones, ante el desenmascaramiento de tradicionales mentiras que de tanto repetirlas, han tomado aspecto de verdades. «Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad», decía Goebbels, el asesor de propaganda nazi.

Y ese miedo se expresa en agresividad, no se acepta que se diga lo que no está impregnado en sus neuronas, se rechaza, se pelea por no cambiar la supuesta realidad, y esa intrincada labor es la que a través de las redes sociales pretendemos hacer, mostrándole a la opinión publica las deplorables actuaciones del poder económico que dominan el poder político y estatal.

Rastreos, amenazas, insultos, etc., obligan a sus administradores a ocultar sus identidades, más no sus posturas ideológicas.

A pesar de este tipo de hechos, la joven historia del Movimiento Naranja le da la razón: cada día se unen más seguidores, personas que empezaron a dejar el embrujo de la manipulación de la prensa tradicional. Existe una gran ventaja, y esa es que el pueblo ya no está tragando entero.

¿A qué encaminamos este esfuerzo en el cercano futuro? La carrera presidencial está por empezar. De nuevo, en la grilla de partida, rozagantes y corpulentos se muestran la derecha y la extrema derecha y la derecha autoproclama «alterantiva», ideologías arcaicas, que nos convirtieron en un país naufrago en la miseria, uno de los más desiguales, violentos y atrasados del planeta. Casi no necesitan presentación, la historia colombiana que ha sido copada por ellos, los devela como los malos del paseo, y nos llama fervorosamente a combatirlos y sepultarlos de una vez por todas.

¿Cuál es nuestra propuesta? Sencilla, una coalición amplia de candidatos VERDADEROS sectores alternativos de izquierda y centro izquierda como opción real. Luego, tras una consulta popular, se elija al candidato o candidata que la represente. Quien sea que de ella salga elegido por esta vía democrática, sería apoyado con unanimidad y firmeza por la ciudadanía.

Si existen entre ellos rivalidades o diferencias, con el aval de la votación ciudadana estarían obligados a hacer consensos. Ahí veremos si están con los intereses del pueblo o con sus intereses; intereses que quedarían aplastados por la decisión de los votantes.

Y en verdad que son más las ideas que los unen que las que los separan: todos han hablado de anticorrupción, de no depender de la economía de monoexportación petrolera y carbonífera que sí nos puede llevar a convertirnos en Venezuela , y a cambio, fortalecer el aparato productivo, especialmente el del sector agropecuario, del cual Colombia es potencia regional; de apoyo y cumplimiento al acuerdo de Paz firmado entre el gobierno y las Farc y de ampliación en cobertura y mejoramiento de calidad en la educación . Con estos 4 puntos comunes entre ellos, ya tendríamos suficientes razones para apoyarlos y para que ellos se unan en torno a esta propuesta.

Si nuevamente nos fragmentamos como en 2018, les queda facilísimo a los tradicionales perpetuarse en el poder, como siempre. Sería mejor ir viendo dónde emigrar. El país no aguanta otro goberno uribista.

Nuestra fuerza en redes y desde luego en las calles puede darle un vuelco a la historia de este país, al futuro de nuestros hijos. Si bien los jóvenes debemos disfrutar nuestras vidas, hagámoslo, pero también apropiémonos de nuestros problemas. Ya lo decía el gran Jaime Garzón: «Si ustedes los jóvenes no asumen la dirección de su propio país, nadie va a venir a salvárselos, nadie!». Y mientras tanto: ¡Estudien vagos!

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Epicuro de Samos
Acerca de Epicuro de Samos
Miembro de Movimiento Naranja. Un joven del común, preocupado por la situación económica, política y social de nuestro país. Activista político en redes, por el despertar de la conciencia colectiva de la sociedad colombiana. “Que nadie, mientras sea joven, se muestre remiso en filosofar, ni, al llegar a viejo, de filosofar se canse. Porque, para alcanzar la salud del alma, nunca se es demasiado viejo ni demasiado joven.” –Epicuro