Un cuento Contra Cara

EL SENDERO DEL HORROR

 Vi por primera vez aquel sendero,

entramado y secreto atravesaba todo el pueblo

Me vió crecer desde pequeño, me vió reír con ensueño jugar, correr y visitar el colegio,

toda la gente del pueblo adultos y pequeños recorrían el sendero

Mi madre, mi padre y mi abuelo siempre usaban el sendero para ir hasta el otro pueblo,

atravesaban el puente del riachuelo subían la ladera,

casi un día les tomaba, llegar hasta el mochuelo

Mucha historia tenía el sendero mitos fantásticos, cuentos de miedo, pero sobre todo secretos,

al final del recorrido quedaba entre cafetales y cocaleras nuestra pequeña casita,

junto a las laderas

Sin embargo, el pueblo era pequeño

todos sus vecinos se cuidaban entre ellos,

a mi papá lo visitaban siempre hombres con principios diferentes a los del gran pueblo,

hombres con armas y con sombreros campesinos y matreros les decían en el pueblo

Algunos no los querían, sobre todo por que hacían lo que nadie más podía,

exigían a los dueños de las tierras y los predios pagos justos para el pueblo,

protegían con esmero los bosques y el riachuelo de la tala, la caza y el desenfreno

A pesar de eso, los hombres de la selva no se metían en el pueblo,

mi papá y mi abuelo iban a menudo a comprar al gran pueblo los víveres para ellos,

drogas y alimentos, ropa vieja y pólvora para su sustento

Yo seguía siendo pequeño, cuando se oyó en todo el pueblo

que vendrían desde el cielo otros hombres más buenos

a liberar a nuestro pueblo

A pesar de que eso era bueno y somero

mi mamá, mi papá y mi abuelo temían por nuestro pueblo,

yo que seguía siendo pequeño no entendía su angustia y a pesar de las minucias,

disfrutaba del sendero

Esa noche y ese día vino desde la colina

por detrás de la ladera los hombres de la selva,

llegaron unos cuantos, y mi madre con preocupación y llanto vió marchar a mi abuelo,

se fué con los hombres y se perdió entre el bosque que atravesaba el sendero,

dejando a la familia sus ropas sus cosas y hasta su sombrero

Temprano en la mañana

yo dormía y desde mi cama escuchaba ruidos pasajeros provenientes del sendero,

pensé que era mi abuelo que volvía a casa, pero se vinieron en masa los hombres desde el cielo

Oímos ruidos de helicópteros

el rugir de los fusiles los llantos y misiles de los hombres del cielo

que venían con empeño a liberar y pacificar el pueblo

No pude ir al colegio y vimos a todo nuestro pueblo escondido y temeroso

no podíamos salir ya de sus casas por que los hombres del cielo ya estaban en el sendero,

ya habían atravesado el riachuelo y venían a nuestro encuentro

Conmovida y asustaba estaba mi madre y mientras tanto mi padre se veía pensativo

bastó solo un aullido para ver a aquellos hombres asesinar a nuestro perro,

yo que era aún pequeño no tuve chance alguno de vivir aquel duelo,

el viejo amigo, Chimuelo con un disparo de fusil se fué para el cielo

por morder a uno de aquellos hombres que sin pedir permiso

piso nuestro suelo

Mi madre contenía el llanto amargo y mi padre que estaba a cargo

¿Qué quieren les pregunto en el acto?

Nos han dicho que ustedes y todo este pequeño pueblo

son gente guerrillera y el amigo de mi enemigo, enemigo nuestro es,

vinimos por ustedes y nos vamos de paseo,

esperamos que este sendero atraviese la cordillera

tan pronto entremos a la ladera su final llegará,

porque nadie quiere guerrilleros comunistas,

por eso nosotros como pacifistas nos vamos a encargar,

comiencen a empacar que ya debemos marchar.

Mi padre dijo en secreto algo a mi madre

mientras él los distraía conmigo en sus brazos mama corría

por medio del cafetal y la zona cocalera,

yo veía en su llanto la angustia que le envolvía,

pero aun así no entendía que sería nuestro final

Un tiro sonó en el aire y un grito de desenfreno,

¡agárrenlos que se vuelan! decían los hombres del cielo

cuando asesinaron a mi padre, mi madre seguía corriendo,

pero no logró escapar y después de tropezar de cara se fue al suelo,

cuando se logró incorporar un disparo en la pierna la volvió a tumbar,

y en medio del asar me dijo

llorando: !huye¡ ¡ vete pronto que estos hombres nos van a matar!.

Yo corrí como pude,

pero siendo pequeño muy lejos no pude llegar

mi madre herida de muerte no paraba de llorar

por que en el fondo sabía que no pudimos escapar.

Nos atraparon pronto los hombres del cielo

no llegamos muy lejos

a mi madre del pelo durante todo el sendero la arrastraron esos viejos,

dejando un rastro rojo detrás mi madre moribunda no podía soportar

pues su herida muy grande no paraba de sangrar,

yo lloraba sin parar, pero sin hacer ruido,

por que aquellos hombres no gustaban del llanto

y con risas mientras tanto se rifaban nuestras vidas

para saber quién sería el que nos iba a ejecutar.

Tuve que ver a mi madre con las ropas y las carnes desgarradas por el viaje

para finalmente acabar con un gran corte en el cuello

porque para estos hombres de la muerte ese era el sello,

además no querían gastar las caras balas, ¡dijeron!.

A mí no me fue tan mal

y como me porte bien en el viaje alguien pidió el aval que la vida me perdonaran

yo no entendía aún ¿que habíamos hecho mal?

 y en qué momento nuestras vidas tomaron este viraje

Así que después de discutir no me dejaron vivir

porque para ellos en un futuro en guerrillero seguro me iba a convertir,

sin embargo, fueron piadosos y de forma muy rápida me cegaron la vida

aun que después de todo dolor ya no sentía,

muerto ya estaba antes por dentro, incluso cuando aun vivía.

lo último que vi fue el sendero,

los cadáveres de todo el pueblo apilados en un hueco junto al mío yacieron

y los hombres del cielo que vinieron a pacificar el pueblo

con nuestras tierras se quedaron, los arboles talaron el riachuelo explotaron,

pero sus cometidos lograron

pacificaron el pueblo que ahora está en silencio con una paz de cementerio.

 

 

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