Bogotá licita y adjudica el metro elevado

 

Después de casi 7 décadas y tras varias demandas, hallazgos de corrupción, cambios de modelo, diseños y un proceso licitatorio que deja bastantes dudas, finalmente se adjudica la construcción, estudios y operación de la primera línea del metro de Bogotá a la empresa Apca Trasmimetro que resulta de la alianza de dos compañías chinas, China Harbour Engineering Company Limited y Xi’An Metro Company Limited.

Para sectores de la oposición encabezados por el candidato a la alcaldía Hollman Morris todo el proceso tiene grandes irregularidades, vicios e incluso promete ser un caldo de cultivo para la corrupción, mayor que Hidroituango u Odebrech. La firma china que gano la licitación, China Harbour Engineering Company Limited tiene escándalos de corrupción advertidos incluso por The NewYork Times, en una investigación se revelaron escándalos de sobornos para financiar la campaña presidencial del expresidente Rajapaksa en Sri Lanka para ganar la licitación de la construcción del puerto Hambantota Port. Y si les suena algo similar pues fue una conducta igual a la de Odebrech firma brasilera que pagaba sobornos en Colombia y Latinoamérica, con la diferencia de que esta obra resulta cerca de 4 veces mayor que la muy polemica Ruta del Sol uno y dos, y eso sin contar que no se tiene estipulado su costo total, ya que los estudios que lo definen aún no se hacen.

Incluso el senador Rodrigo Lara hizo fuertes acusaciones sobre la manera como se adjudicó el contrato señalando que fue “a dedo” emitiendo un comunicado al procurador general para que intervenga en la licitación con el fin de proteger los recursos públicos.

Sin embargo, para algunos defensores del proyecto lo importante es que la ciudad avance en la construcción del anhelado sistema de trasporte, sin que las diferencias políticas sigan influyendo y retrasando la obra, debido a que existen los suficientes entes de control para garantizar su correcta ejecución. Finalmente, a 10 días de que el alcalde Enrique Peñalosa culmine su mandato, resulta sospechoso que se adjudique “a las carreras” una obra de tal envergadura, dejando mucho que desear la manera como acallaron sectores de oposición que tienen argumentos para advertir las irregularidades que desde ya se evidencian.

En conclusión, serán las elecciones del 27 de octubre las que finalmente incidirán en el futuro de la movilidad de la capital donde hasta el momento hay dos enfoques principales, los que desean continuar el metro elevado tal como quedó adjudicado y los que prefieren cambiar el modelo y retomar el metro subterráneo que fue suspendido por esta administración hace 4 años.  Lo que  es claro que hasta tanto no se llegue a un consenso de la ciudadanía, será muy difícil tener un acuerdo que encamine los esfuerzos a dar una solución real a dicha problemática.

 

 

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