De la libertad a la persecución

 

Luiz Ignacio Lula Da silva recupero su libertad tras estar recluido en prisión desde el año pasado, fortaleciendo así la oposición en Brasil país actualmente gobernado por la derecha en cabeza de Jair Bolsonaro.

Esta nueva medida fue aplaudida por la izquierda latinoamericana quienes apoyaban el regreso de Lula al escenario político.

Países latinoamericanos han mostrado cambios en sus políticas internas, que buscan la adaptación a nuevos entornos macroeconómicos, sociales y políticos.

Mientras en Brasil un mandatario y líder de izquierda recupera la libertad en Bolivia y antes de terminar su periodo presidencial, el presidente Evo Morales es obligado a renunciar.

Tras persecuciones y según insulsas declaraciones de un posible fraude de la OEA, la fuerza armada boliviana insto al presidente a renunciar, además debió dejar el país puesto que iba a ser apresado, lo que llevo a una crisis política sin precedentes.

Al parecer existen pruebas de vínculos de la injerencia de otros países gobernados por la derecha incluido Colombia con la crisis política que vive hoy Bolivia.

Lo crucial aquí es que el informe emitido por la OEA que produce el presunto golpe de estado no es concluyente ni vinculante. Sin embargo, se han dado pronunciamientos que niegan que en Bolivia se esté llevando a cabo un golpe de estado.

La presión militar y posterior represión en el pueblo a parte de la persecución al gabinete ministerial del que hasta el momento continuaba siendo el primer mandatario del país tiene unos acentuados matices golpistas, que contrastan con las protestas en Chile y Ecuador.

Al parecer el criterio de golpe de estado depende de a qué tipo de gobierno se le perpetúe según algunos.

Hoy el estado mexicano se solidariza con el expresidente boliviano y le ofrece asilo político y la crisis aumenta tras la reorganización del pueblo, quienes empiezan a salir a las calles para mostrar su rechazo al golpe de estado.

En declaraciones el mandatario derrocado afirma que el pueblo debe promover la paz y rechaza enfrentamientos y derramamiento de sangre entre hermanos bolivianos, haciéndonos cuestionar si un poder y liderazgo legítimo y aceptado por el pueblo que se perpetua en el poder puede ser tildado como un gobierno dictatorial.

Y si hablamos de perpetuación en el poder o de mandatos alternativos que se acoplen a las necesidades, los resultados del gobierno boliviano después de 13 años y 8 meses de mandato son su mejor carta de presentación. Aun cuando muchos lo llamen dictadura por mantener a un líder como Evo en el gobierno y aun cuando esos mismos defiendan una democracia que alterna poderes, pero en el fondo mantiene la segregación del pueblo.

 

 

 

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