Ejército colombiano estaría creando una lista de monitoreo a opositores del gobierno.

 

Parte de ser una democracia es entender el rol del gobernante como autoridad ejecutiva máxima de todos los colombianos.

Es por eso que como comandante supremo de la fuerza pública se debe tener un mandato imperativo y obrar desde la neutralidad en favor de todas las personas, aunque sean contrarios políticos.

La fuerza pública igualmente debe proceder con objetividad y sin ningún tipo de sesgo, para brindar y garantizar seguridad, protección de derechos e integridad como institución.

Hechos como el que denuncia el medio periodístico Cuestión Publica son por lo mismo simple graves y dan cuenta de la politización que viven las fuerzas públicas que las han llevado a ser un frente de persecución y represión para quienes no están con el gobierno.

 

 

El hecho se dio cuando desde la cuenta oficial de las fuerzas armadas se creó una lista de monitoreo llamada “oposición” a la que agregaron varios medios independientes, opositores del gobierno, perfiles de excombatientes entre otros.

El medio hizo un pronunciamiento al respecto y de forma inmediata las fuerzas armadas reconocieron su error y emitieron un lánguido comunicado.

El hecho se dio en el marco del escándalo del narcotraficante alias el Ñeñe Hernández y la compra de votos en la costa que involucra también a las fuerzas armadas, donde varios medios revelaron la cercanía de estas con el Ñeñe, al punto de hacerse varios vuelos en un helicóptero de la fuerza pública.

Un simple error en redes desentraña una estrategia de persecución desde la legalidad urdido desde el parlamento donde se evidencias estas relaciones de poder, con propuestas como darles voto a las fuerzas armadas o diferentes condecoraciones y asensos, mientras estas les pagan el favor persiguiendo opositores y reprimiendo a quien no este con ellos.

 

 

 

 

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