HABLANDO DE METROS CORRUPTOS ¿QUE PRECEDENTES EXISTEN?

Lastimosamente en Colombia no podemos hablar de ningún  precedente positivo en temas de metros, tampoco en temas de corrupción, dejando a la deriva la suma de estos dos factores para la construcción de un metro en Bogotá. Pero hablemos del porqué:

El contrato del Metro de Medellín fue adjudicado en Noviembre de 1983 por la Empresa de Transporte Masivo del Valle de Aburrá (ETMVA) a un consorcio español sin experiencia en Metros, rechazando así la mejor oferta de otros como el francés, con una basta experiencia y lo más importante era comprobada, Las firmas francesas fueron rechazadas en la licitación y el embajador francés de la época Pierre de Boisdeffre, hizo un fuerte pronunciamiento al respecto, se quejaron ante la Procuraduría General de la Nación y la Contraloría, quienes ante estas denuncias y quejas delegaron a sus mejores investigadores para aclarar el tema.

Después de hacer una exhaustiva investigación y de revisar todo, los investigadores encontraron más de cien irregularidades que comprometían principalmente a los miembros de ETMVA, las cuales al llegar a manos del contralor Rodolfo González García, y del procurador Carlos Jimenes Gomez desautorizaron a sus subalternos y archivaron los procesos; a su vez el presidente de la época Belisario Betancour a sabiendas de las irregularidades no se pronunció, hubo silencio, absoluto, podemos decir entonces que el metro de Medellín aparte de ser el más costoso de Latino América, también estaba manchado por la corrupción de la época.

Como era de esperarse, ante la picardía y falta de ética de éste suceso, se vendría un efecto dominó con un desfalco  de  millones de dólares, el Metro de Medellín debía costar 654 millones de dólares, pero su valor real fue de 2.500 millones de dólares, sobrecosto que aún paga el país.

Aparte de ser el más costoso también es ineficiente, Medellín no hizo el mejor metro, según el Fiscal General de la Nación encargado de la época lo mencionó textualmente de esta manera: «de todos los sistemas de metro en el mundo, la operación del Metro de Medellín es la más costosa, Las llantas ofrecen una duración ocho veces menor que la de cualquier otro metro del mundo, lo cuál puede derivarse de los fenómenos de corrupción que rodearon su diseño, adjudicación y construcción y por carecer unas proyecciones reales de su estructura»

Ayer, Hollman Morris reveló en una rueda de prensa un informe de la Contraloría Distrital, en el que se comprobó que el metro elevado que se intenta imponer en Bogotá tiene varias irregularidades, esto que sucede en Bogotá lanza una alerta temprana y pretende evitar que se repita la historia así como ocurrió con el Metro de Medellín, dedocracia, siguiendo el legado de su primo en Medellín, los Bogotanos merecemos un sistema de transporte masivo eficaz, digno, pero sobretodo licito, y que sea de la más alta calidad y duración, sin corrupción, antes, durante y después de su construcción.

La política tradicional  impulsada por el alcalde de Bogotá Enrique Peñalosa quiere entregarle un metro a Bogotá bajo sus intereses personales, así como lo hizo con trasmilenio y sus buses volvo, con los cuales a la fecha aún tiene un contrato, aunque siempre lo niega cuando se le pregunta en entrevistas, sin sonrojarse, Peñalosa se vendió como la gran solución al problema que el mismo género con sus buses contaminantes y obsoletos.

Bogotá tiene en su manos el poder de decidir este 27 de octubre si continúa con el modelo de Peñalosa o le abre paso a una administración completamente diferente, que realmente garantice un sistema de trasporte multimodal para todos y todas.

 

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