DESPUÉS DEL VELO

En los años 90’s el acceso a la televisión llegó a su auge en colombia, todo el mundo tenía una tv en su casa y disfrutaba de su entretenimiento e información. Toda familia en unión o cada miembro por su lado en algún momento del día dedicabamos, o dedicamos, tiempo de nuestro descanso para sentarnos al frente de ese aparato. Era casi una rutina asegurada que en cada hogar con acceso a un televisor y una señal de cable, así fuera aérea, al final del día se le dedicara tiempo a esto.

Algo que era sumamente importante de aprovechar en la televisión eran las noticias; enterarnos de cómo estaba el país en los otros lugares en donde no viviamos, pasabamos, trabajabamos o podíamos enterarnos por otros medios. Era imprescindible la televisión para saber qué sucedía, no había otro medio de comunicación masivo novedoso, nadie se enteraba de otra manera mientras trabajaba o almorzaba, que no fueran los periódicos que tuvieron su auge anterior a la televisión. La gente se empapaba de hechos nacionales y en menor medida internacionales por medio de la televisión, estaba de moda y después de tenerla era la novedad atrayente, por su contenido y comodidad de disfrute.

No obstante, éste medio de comunicación le hizo un gran mal a nuestro país, social y políticamente y las evidencias las miramos pero no las vemos, no tenemos el detenimiento para conectarlas:

Es un hecho, los medios privados están al servicio del poder, omiten la ética y crean contenido amañado para el beneficio de unos cuantos, desinformando, generando odio, creando sentimientos erroneos o mal dirigidos en la población. Y este grotesco modus operandi no es nuevo, viene desde antes de los noventa; es una actividad lastimosamente arraigada en la cotidianeidad de algunos colombianos, vender su ética al mejor postor sin importar las consecuencias. Por lo tanto el daño está hecho, la población solo se informaba por los medios privados de bolsillo del de turno y la desinformación es masiva. La gente solo recuerda lo que los medios les mostraron, información falsa, cifras amañadas que crearon aceptación e idolatría hacia los que son la fuente de los males de nuestra sociedad, o suciedad podríamos decir, gracias a los medios prepago.

Sin embargo hoy es diferente, las redes sociales se han convertido en una herramienta de verdad y recuerdo de cada hecho sucedido en la historia, y a los facilitadores y cómplices de éstos hechos se les dificulta cada vez más seguir ocultando la verdad, tanto así que se ven obligados a excusas y argumentos que deja en entredicho su inteligencia y raciocinio. Por eso también se ven abocados a pagar «bodegas» para que repliquen incesantemente una mentira necesitados de que se vuelva verdad, al mejor estilo de Goebbels, pero esto no es suficiente ya que la misma gente, al tener acceso a redes sociales desde cualquier parte y ver por sus propios ojos la realidad, atan cabos y razonan por convicción propia.

Después del velo que nos impusieron los medios de comunicación, después de la transición de medios de televisión prepagos a las redes sociales libres y listas para corroborar el pasado, está la verdad

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John Garcia
Acerca de John Garcia
Escritor, fotógrafo y crítico profano. Admirador y defensor de la naturaleza.