EL ASALTO A CHAMBACÚ

Del desalojo a la Alcaldía

Imagen tomada del portal http://laverdadpelada1.blogspot.com/2011/07/lo-mio-es-tuyo.html

Conocí a Carmen un par de meses atrás y su imagen no deja de revolotear en mi memoria, como si pretendiese atormentar la comodidad con que se denuncia desde un escritorio, narrando hechos cronológicos, contando historias ajenas. La conocí  en una popular plaza de Cartagena, mientras pedía botellas plásticas que luego vendía para poder subsistir y garantizar al menos una comida diaria a sus 3 hijos.

La imagen de Carmen en mi cabeza, me obligo a dejar lo que estaba haciendo para contar su historia, que es una historia común para muchos cartageneros, perdón, para muchos negros cartageneros, que han sido desterrados de sus tierras, que con el paso del tiempo han sido desplazados desde sus asentamientos, para dar lugar a las edificaciones y complejos hoteleros que se imponen hoy en el paisaje cartagenero.

Carmen puede tener 35 años conserva una figura imponente donde aún se ven rasgos de nuestra herencia africana, vive en la Loma de Pacho un pequeño sector donde no existe alcantarillado, ni acueducto y donde la energía eléctrica llega gracias a los vecinos que se la arreglan para hacer conexiones ilegales desde los sectores aledaños, la imagen de este deprimido sector con construcciones de madera y plástico contrasta grandemente con el majestuoso centro histórico ubicado a tan solo 15 minutos del lugar.

Carmen entre el reciclaje y algunas tareas domésticas ocasionales, logra reunir en el mejor de los  días entre 15 y 20 mil pesos con los que garantiza el sustento de su hogar, hay días en los que se va en blanco, me cuenta, y entonces recurre a los vecinos, hay otros en los que le gana la tristeza y no puede contener el llanto, pero se repone por que como ella dice le enseño su padre “un Negro no tiene Derecho a llorá” y   termina sentenciando “lo importante aquí, es que los pelaos no se acuesten sin comer y puedan ir mañana al colegio, aunque eso no arregle ná”.

Quizás esto era lo que no me dejaba continuar y hacia que la imagen de Carmen apareciese una y mil veces en mi cabeza, Carmen había perdido la esperanza, estaba convencida que no había nada que ella o sus hijos pudiesen hacer para mejorar su calidad de vida, que no había nada que los salvase del destino trágico del abandono, la pobreza y la exclusión.

Pero La vida de Carmen no siempre fue así, cuando pequeña soñaba con ser profesora, su familia era una de las 35 Familias que habitaban Chambacú y que en la década de los 90 fueron vilmente desalojadas de sus posesiones, eso dice ella les robo la esperanza; “yo siempre he sido pobre, pero antes creía que eso se podía cambia” dice a viva voz, “Ese día que llegaron y nos sacaron como perros, como si no fuéramos nadie, como si a nadie le importáramos nos demostraron que ser negro, que ser pobre era un delito y que el castigo era siempre estar a merce de los poderosos”.

La tragedia de Carmen: los hilos de poder de Araujo

La historia del escándalo de Chambacú que salió a la luz en 1999 era sobre lo que escribiría inicialmente, y podría contar algo que aunque es extensamente conocido parece haber quedado en el impune olvido, contar como las tierras destinadas a la construcción de viviendas de Interés social donde habitaban aproximadamente 40 familias habían pasado a manos de privados con altas conexiones en el gobierno, mientras estas familias habían sido desplazadas del lugar a la fuerza ante el silencio cómplice del Gobierno local y nacional.

Podría detallar como en 1993 el entonces Ministro de Desarrollo Luis Alberto Moreno, nombro como director del INURBE (Instituto Nacional de vivienda de Interés Social y reforma Urbana) a Héctor García Romero quien ya estaba interesado en los terrenos de Chambacú. García Propuso al  alcalde de la época, que además era su  Primo, Gabriel García Romero  Cambiar la destinación del Uso del suelo de Los terrenos de Chambacú para que un pedazo de este pudiese ser usada para construcciones.

Se hicieron los trámites pertinentes y se vendieron las tierras destinadas a construcción sin que las familias como la de Carmen, que habitaban el lugar y que poseían títulos de la oficina de registro y control que demostraban que tenían posesión de esos terrenos desde principios de Siglo se enteraran que sus tierras ya no eran suyas.

Durante 1995 comenzó la pesadilla de Carmen, su familia y todas las Familias Chambaculeras. Carmen recuerda la constancia de las arremetidas de la fuerza pública para desalojarlos, sin embargo, ellos se armaban con palos y piedras y defendían lo suyo. Fue un periodo de resistencia permanente, ellos sabían que no tenían el poder de los nuevos dueños de Chambacú, ni tenían el dinero para comprar voluntades, pero poseían algo más poderoso que era la dignidad de luchar por lo que legítimamente les pertenece.

Para entonces Carmen tenía 12 años y recuerda las instrucciones de sus padres “mija usted busque un palo y  no deje que saquen a sus hermanas de aquí”.  Eran días de zozobra pero también de triunfo, por que en más de tres ocasiones lograron frenar el desalojo inminente. Su orgullo era decir pudimos contra ellos, contra los poderosos, contra los ricos, contra los blancos, que creen que ennegrecíamos el centro.  Sin embargo, un día de abril de 1996 con Helicóptero y tanquetas de la Infantería, rompieron la resistencia y desaparecieron la esperanza de cientos de personas, entre ellas Carmen.

Y esta podría ser una historia cualquiera de las tantas de desalojo en Cartagena, si no fuera por ciertos interrogantes, como la desaparición los títulos de Posesión de tierras de las familias de Chambacú en la oficina de Registro y control, o que quien hizo el avaluó para la compra  del terreno fuese la Firma Araujo & Segovia  cuyo principal accionista era el Padre de Fernando Araujo Perdomo gerente y socio mayoritario  del Consorcio Chambacú de indias S.A. quien adquirió los terrenos,  o que tiempo después los Señores Luis Alberto Moreno y Héctor García Terminaran siendo socios del Consorcio Chambacú de Indias S.A. Siendo ellos los que desde cargos públicos hicieron lo posible para que se vendieran los terrenos.

Un escándalo de corrupción en la impunidad

En 1999 el periodista Ignacio Gómez destapó el escándalo del desalojo de las familias, los vínculos y las irregularidades. Un mes después el Fiscal General Alfonso Gómez y el procurador general Jaime Bernal Cuellar, abrieron investigaciones penales y disciplinarias. En 2003 precluyeron las investigaciones sin hallar responsable alguno por las fallas en los avalúos  y  falsedad ideológica en documento público.

Dos décadas después Carmen mira con Nostalgia la imponente torre donde funciona el edificio Inteligente, que hoy ocupa parte de los Terrenos en los que alguna vez estuvo su casa. A diario recuerda el día en que su padre se echó a morir de la pena y nunca más alzo la cabeza. A diario cuando pasa por allí,  se obliga a repetirse que en Cartagena ser Pobre y ser Negro vale menos que ser un Perro.

Coincido con Carmen en la plaza,  hablamos de su cotidianidad, le comenté que escribiría sobre Chambacú y se rió, me dijo que de eso ya se había escrito mucho que no había nada más que contar. Desde que la conozco es primera vez que la veo reír, creo que por eso no tuve el valor de contarle que ese a quien ella llama el monstruo, quien la saco de su casa junto a sus hermanos, junto a sus padres, junto a decenas de familias sin el menor reparo, sin el menor asomo de piedad y humanidad, había osado aspirar a la alcaldía de Cartagena.

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Lidy Ramirez Palencia
Acerca de Lidy Ramirez Palencia 1 Artículos
Soy una mujer Progresista, defensora de derechos humanos y derechos de genero, Psicologa de profesion y consultora en salud, investigadora social y activista.