La dicotomía política

Somos una nación dicotomía con tendencia a la violencia. Nuestra pasión impulsiva en actos se ve  reflejada históricamente desde las distintas guerras ideológicas y sangrientas como: federales y centralistas, conservadores y liberales hasta lo que se viven hoy en día.

La violencia producto de los antagonismos característicos sigue llenando de sangre el país, incluso el concepto de la polarización reúne los efectos antagónicos adversos de dicha situación nociva.

El debate enfrentado entre dos ideologías distintas contrario a alimentar la dialéctica y fomentar el conocimiento, crea división, antagonismo y círculos de violencia que desde siempre y aun hoy hemos repetido.

Enfrentar dos posiciones opuestas y generar una discusión en torno a ello debería ser fuente de conocimiento, desarrollo y avance, existiendo temas en los que esas posturas son más marcadas y poco dejan ver puntos intermedios sobre todo cuando se habla de política. Pero la discusión se debe dar en torno y con la disposición de retroalimentar, reafirmar o cambiar mi postura al enfrentarla a una de marcada diferencia.

En estas elecciones locales este aspecto sirve de combustible a la guerra y la violencia que ya se ha cobrado 7 candidatos y promete un baño de sangre sin precedentes.

Partiendo en este eje la discusión toma un tinte perverso que debería ser un factor de reflexión que nos permita aprender de la historia sin tener que repetirla eternamente, aquí claramente se evidencia dos posturas distintas que buscan reformas sociales diferentes, pero que ambas necesitan de la opinión pública y la legitimidad social para ser gobierno.

Los dos influyentes líderes políticos Uribe como gobierno y Petro como oposición ponen dos marcadas líneas políticas que generan discusiones constantes en la sociedad, pero que tienes raíces mas profundas que deberían ser analizadas con mayor rigurosidad para evitar simplificar  la discusión en mostrar dos polos opuestos en defensa de un inexistente centro.

Seguir en esa discusión pasiva que nos obliga a tomar un bando que, justifique a todo el que sea de mi línea directa aun cuando cometa delitos y ataque al opuesto aun cuando haga buenas obras, nos mantendrá en un discurso de barras bravas  sin fundamento y asidero ético el cual es el punto de partida que legitima la violencia. El tema de la sociedad y sus múltiples enfoques desde el componente, económico y político tiene visiones distintas, al igual que posturas, frente a estos hechos se toman decisiones algunas veces ambiguas.

Tener una tendencia no implica que mis decisiones se deban enmarcar exclusivamente allí, y que vaya a generar los mismos resultados que los que desde lo conceptual o el marketing tienen líneas comunes, aun cuando se está inmerso en contextos diferentes.

Tampoco quiere decir como lo intentan hacer ver algunos medios de comunicación, que  “los polos terminan pareciéndose” o que hay una única línea ideológica para lograr un fin.

Objetividad mediática en supuesto

Los medios de comunicación son la base y plataforma de recursos informativos que alimentan nuestras discusiones y opiniones diarias, de allí que deban ser libres y respetar esto en su ejercicio. Pero en la sociedad retumba la pregunta ¿Son en realidad imparciales estos medios? Es difícil creerlo cuando existen poderes económicos detrás generando la pauta, y la información también es una fuente de marketing sujeta a una economía monetaria.

Buscar objetividad en plataformas que pertenecen a una línea ideológica marcada, sujeta a un poder político, sujeto a un poder económico, es imposible. De allí la importancia que sepamos distinguir y seleccionar la información que consumimos y replicados, antes de tragar entero lo que los medios nos cuentan.

Medios irresponsables que repiten falacias y avivan el ya marcado odio en la sociedad para alimentar la guerra deberían también tener una responsabilidad en la misma, por encima de su fuero de libertad de prensa, tanto en su difusión como en su omisión.

La verdadera discusión

Una discusión sana  necesariamente parte de principios, un buen comienzo son los derechos humanos universales, resumidos todos en uno, respeto y amor a la vida.  Desde este fundamento se deben dar las discusiones políticas que hoy están sobre la mesa, como lo decía en su momento Gustavo Petro “ políticas de la vida contra políticas de la muerte”  esa necesaria dicotomía debe ponerse en consideración mas cuando se afronta una discusión política, y esta misma fomenta una discusión transversal que trasciende incluso el plano económico, con el socialismo y capitalismo como orillas, preservar, respetar y amar la vida en sus múltiples formas desde lo político genera ideas que cambian la visión actual.

De allí a quienes se identifiquen con esta pongan la vida incluso por encima del bienestar económico personal, claramente si se ven políticas, propuestas y líneas discursivas que van encaminadas u orientadas a preservar y conservar la vida y otras que no. Y podría ser esta una discusión distinta que eleve el debate a otros niveles que se enfocan principalmente en la vida humana, articulada entre los que son referentes de opinión.

 

 

 

 

 

 

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