Boicot a la institucionalidad

Con su peculiar estilo incendiario, el uribismo se va lanza en ristre contra cualquiera que suponga un obstáculo a su proyecto colonizador. En los últimos días, ha embestido contra la Corte Suprema de Justicia, el Consejo de Estado, la Corte Constitucional, la Jurisdicción Especial para la Paz JEP, la Gerencia del Banco de la República, el New York Times, el País de España, la Organización de las Naciones Unidas ONU y contra la Corte Penal Internacional CPI, entre otros.

Como en otrora, el sermón es el mismo, quien no comulgue con su decálogo e ideario está inoculado por el “mamertismo”, peyorativo con el que acopian a quienes se alejan de su doctrina; y lo peor; como lo hacía el nazi J. Goebbels, crean una ilusión de la verdad, cimentando en la sociedad un repudio hacia cualquiera que determinen.

La independencia de poderes en un Estado en un requisito elemental para la preeminencia de un régimen democrático, en cambio que, el dominio de las ramas del poder público por un sólo partidismo es una actitud propia de las autocracias y dictaduras. El Centro Democrático, indignado con algunas decisiones de los altos tribunales del país, ha venido promoviendo la idea de una Constituyente que suprima las cortes y favorezca la posesión de una única súper corte amiga; para ello, está avivando el rechazo de la sociedad civil contra éstas, de modo que, se propicie un ambiente para su abolición.

Estos retos, gestados en el corazón del Centro Democrático, que invocan la insurrección del gobierno contra todas las instituciones que no les son útiles a sus intereses, están agotando al Presidente Duque, malogrando sus esfuerzos en luchas innecesarias y sin posibilidad de éxito,  todo por satisfacer a sus partidarios, de ahí que, hoy su gobernabilidad esté marginada y su capacidad para generar consensos con la instituciones sea cada vez más limitada,  prueba de ello, el distanciamiento hacia su gobierno por parte del Congreso, las Cortes y hasta algunos sectores de su mismo partido.

Mientras el Presidente Duque no se desmarque y emancipe del yugo al que lo somete su partido, continuará desgastándose en una pugna de poderes entre quienes lo llevaron al palacio y sus contendores políticos, sin poder gobernar. Si el Presidente continúa el juego de su partido, incitando a la sociedad a desaprobar las altas cortes y sus sentencias, acabará propiciando un enfrentamiento institucional y civil sin precedentes en Colombia, en perjuicio de su gobierno e imagen.

Hay diferencias que se resuelven en consensos, pero en el Centro Democrático insisten en resolverlo todo peleando, imponiendo sus razones, y cuando no funciona, desacreditando y eliminando lo que le es ajeno a sus intereses; y a ese ritmo, llevarán a Duque al ocaso.

Si tuviéramos que acabar las Cortes por estar en desacuerdo con sus fallos, también tendríamos que suprimir la Policía por corrupción, al Ejército por las ejecuciones extrajudiciales, a la Justicia por incompetente, al Congreso por incapaz, a los órganos de control por ineficaces, la salud por inhumana y al país por elegir a los mismos.

Para preservar la democracia que nos jactamos de ostentar, es necesario preservar el respeto por la institucionalidad y la no injerencia en la autonomía de los poderes.

En el acato a las decisiones y en la búsqueda de vías de no choque entre los intereses de las cortes y el ejecutivo, en pro de la defensa de los derechos colectivos tanto de las mayorías como de las minorías, está la solución al intríngulis que polariza más al país, en cambio que, con el boicot, táctica convencional del uribismo, pierde el Gobierno Duque y pierde la sociedad colombiana.

@soyjuanctorres

387visitas totales,1visitas hoy

Comentarios

Juan Carlos Torres
Acerca de Juan Carlos Torres
Consultor en planeación estratégica, marketing y gobierno. Activista y columnista.