Colombia no es el mundo, Iván.

 

 

 

Durante  el viaje del presidente electo, Iván Duque, han ocurrido dos cosas pintorescas, las cuales son los saludos que los exmandatarios (Uribe y Pastrana) les envió al Rey Felipe y las “cabecitas” que hizo el futuro presidente en el famoso Estadio Santiago Bernabéu. Si bien estos sucesos pueden causar humor para muchos hasta hacerse virales con memes o vídeos, o ser irrelevantes para otros, también nos muestra algo obvio, pero que es necesario repasar: España (y el resto del mundo) no es Colombia y, además, Iván no ha superado las estrategias de campaña.

Esas afirmaciones se hacen obvias por las actuaciones del mandatario electo. Y es que el orden cronológico de esos hechos, encajaría con las dos etapas de la elección, siendo que en la primera vuelta la popularidad de Iván tenía como base el respaldo en mayor medida del expresidente Uribe, y en menor importancia (así como cuando lo mencionó) a Pastrana. Posteriormente vendría la segunda vuelta, donde se enfatizó más en resaltar virtudes de Duque ajenas al cargo, tales como sus gustos musicales, que supiera tocar guitarra, el baile y demás hasta hacer de las entrevistas un mini reality show para conllevarnos a un espectáculo mediocre el cual, reitero, no tiene relevancia para su cargo.

Esos actos de intento de empatía se vieron más ridículos ante las reacciones de las personas con la que interactuaba con él en un momento dado, siendo el primero el Rey Felipe que ante el comunicado de Uribe tiene una actitud indiferente, y en el refuerzo de seguir agradando cuando el desinterés se mostraba latente, menciona a Pastrana, aun así el anfitrión no mostró gesto de alegría ante el intento de llamar la atención de Duque. Además que esa actuación lo pudo hacer en otro momento donde no hubieran cámaras, de manera más casual, pero parecería que necesitaba constar ante los medios que él fue creado y ahora es vocero del presidente (como no deja de referirse a él, aunque ya dejara de serlo hace 8 años) Uribe.

Por otro lado, y tal vez, la que termine siendo más humillante, es la respuesta del exfutbolista y dirigente del Real Madrid, Emilio Butragueño, pues cuando Duque le pregunta cuántas “cabecitas” lograba hacer, éste le responde “Yo, nada, yo la cabeza la utilizaba para pensar, no para golpear”. Respuesta que Duque sabía controversial y por eso suprimió el audio en su cuenta de Twitter.

Esto sirve para que Iván se percate que el mundo no es Colombia, que los medios no lo manejan a sus antojos para hacerlo quedar bien, que las campañas ya pasaron y ahora no es un concurso de empatía, sino algo conciso, que el respaldo de Uribe sólo sirve ante los uribistas, no ante un mundo que desconoce lo complejo que está la política de la nación, y que lo poco que conoce es que ganó él con el respaldo de los que le dijeron No a la paz, pues así se vendió la noticia afuera, así como Rcn y Caracol nos ha vendido sólo una parte del problema de Venezuela a nosotros (y ojo, no defiendo a Maduro, pero no por eso deja de ser cierto que esa problemática está más allá de lo que nos venden).

Si Duque sigue con ese pensamiento poco a poco reafirmará el pensamiento de que por medio de esos actos se convertirá un meme de burlas como Maduro, y continuará con la duda que el encabezado de la BBC le dedicó el 18 de junio, que si es una marioneta (como se mostró delante del Rey), o una rockstar (como lo hizo delante Butragueño).

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