El quinto poder

 

Las ramas del poder público inciden en nuestra vida en sociedad, una ejecuta, otra crea leyes y otra fiscaliza, todo bajo un poder económico que amalgama todo los ciudadanos y es la almendra de las principales dos ideologías dicotómicas. Sin embargo hay otro poder que también ejerce control, toma decisiones y ordena la sociedad, el poder mediático.

Podríamos afirmar que gracias a las redes ese poder hoy es más democrático. Cada ciudadano con acceso a ellas puede hacer público cualquier tema, opinión o denuncia. Pero para nadie es un secreto que la mayoría de la población solo tiene acceso a medios tradicionales, y que esos medios tienen como propietarios a los mayores poderes económicos del país, también es la plataforma de mercadeo de quienes tienen los recursos para pautar en ellos y lo hacen por que influyen en las decisiones de muchos. Ese poder también tiene alcance político, es generador de opiniones, destructor o constructor de imágenes, informador y denunciante.

Para una amplia mayoría que si puede acceder a redes sociales y medios digitales instantáneos, los principales medios de comunicación, prensa escrita, noticieros audiovisuales y radiales, e incluso algunos digitales tienen un dueño. Esto hace que sea imposible la imparcialidad, y crea un sesgo en tanto controlan la información que se emite, esa falsa imagen de imparcialidad termina siendo bastante difícil de disimular, sobre todo cuando la situación lo apremia. Así lo percibieron los usuarios de las redes. Parte de los principales medios radiales y periodistas que se dicen imparciales han conducido una línea discreta que busca por un lado desacreditar la función de magistrados y jueces y por otro cambiar la mala imagen de quien va a enfrentar un proceso, así “amarrar por delante los perros” ante una eventual decisión de la corte que según parece no se va a respetar.

Mientras se protegen con argumentos delirantes como la polarización,  cuando son estos quien más la promueven; las bodegas de bots imaginarios o infiltraciones dignas de un guion de cine de bajo presupuesto, siguen una pauta ya de antemano cotizada y promocionada por el poder económico y político y a la vez se amparan en la libertad de prensa.

Será este el momento de pensar el impacto del poder mediático en la sociedad y asumir las consecuencias que  trae cuando desde la pauta se emite una información que falta a la verdad, será este el momento de apagar la sintonía, volvernos más selectos con la información que consumimos y no dejar solo a la ética, de la que algunos carecen, el criterio de comunicar o al menos saber desconectarse a tiempo.

 

 

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