“el rechazo de la esclavitud”

Esta semana la discusión en twitter entre el legendario Tino y Gustavo Petro puso sobre la mesa del debate el tema del racismo y la esclavitud, en perspectiva con la libertad que implícitamente cada ciudadano posee independientemente de raza, religión o creencia.

Si bien la defensa del Tino por el expresidente Uribe causó desasosiego, en sus opositores muchas personas le daban la razón acuñando la ya reconocida frase “salvo a Colombia del comunismo”, discusiones que deberían ser de fondo terminan volviéndose un acumulado de suposiciones que se alejan de la razón y se basan en la forma. Entender nuestra historia como un país colono que termino como un territorio interracial alejado de una identidad propia nos aportaría mejores argumentos, que girar en torno a lo que pudo ser o lo que en otros países no ha dado resultado.

Entender la libertad desde una concepción utópica, filosófica y en todo caso que no viene sola ya que trae consigo responsabilidades.

La libertad como fin ha sido la protagonista en grandes luchas sociales, aunque resulta una paradoja que esta sea dependiente de otros muchos factores que terminan pasando a un segundo plano, en la concepción libertaria.

La esclavitud moderna se percibe incluso en el tener que actuar políticamente correcto y encajar en ese molde social que se advierte desde las redes, la esclavitud más que sometimiento a la voluntad implica perseguir el producto final de esa inexistente libertad que desencadena en suplir una necesidad, algunas veces básica, otras propia y en otras ocasiones creada.

No somos libres porque somos esclavos hasta de nuestros propios defectos, sentimientos y condiciones de vida. A su vez la libertad ha hecho que los modelos económicos, políticos y sociales cambien y giren en relación a principios de igualdad, como lo resume la muy conocida frase “los hombres nacen libres e iguales” lo que da lugar a entendernos como un producto de esta libertad que en cuyo caso es más un resultado que un medio.  Esto se puede contextualizar desde la herencia feudal y esclavista que arrastramos por generaciones, creando dependencias, guerras y muertes.

Nuestra historia se ha escrito con la sangre esclava que reclama lo que por ley le corresponde y fue despojado, un nativo, colono o ciudadano que perdió incluso la potestad de poseer y decidir en su propio territorio, no tiene ni su elección personal, ya que las necesidades básicas no dan espera, ese yugo hace que vender la fuerza de trabajo, lo único que se posee, sea la única alternativa. Pero se disfruta por que se tiene esa aparente libertad y poder de decisión aun cuando cual esclavos modernos debamos trabajar jornadas de más de 8 horas para medio sobrevivir.

Quizás la solidaridad entre unos y otros lograría que una fuerza colectiva llegue a ser autónoma, a decidir y organizar su propio territorio, fin último de la democracia, pero el poder ya establecido desprende y desarraiga incluso los valores y raíces de quienes son herederos del sometimiento, para que, siendo parte de los sometedores, estando de su lado y defiendan sus causas, aunque estas vayan en contra de su propia clase.  ¿Por qué se da esto? porque justamente el país carente de identidad no tiene la empatía suficiente hacia su misma clase, ni la conciencia para si quiera identificarse con ella. Terminamos defendiendo leyes que benefician una minoría feudal a la cual no pertenecemos.

Así pues la discusión entre el Tino, Petro y Francia Marquez mas que ser un pulso por saber si hay más negros capitalistas o si está bien que se defienda un opresor de clases desde la misma clase oprimida es una clara muestra de cómo el poder transforma y configura la sociedad, quizás el Tino desde su economía si encaje en ese privilegiado sector que por medio de la opresión logro poseer recursos económicos y políticos que le brindan esa anhelada libertad aun detrás de ello se esconda la opresión y el sometimiento.

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González Villanueva
Acerca de González Villanueva
estudiante de 11 semestre administración de empresas, idealista, critico y sencillo abierto de mente, reservado y serio. Amo el agua