Entre petróleo y aguacate

El debate presidencial que se llevó a cabo en la Universidad de Columbia (NY) el pasado 23 de marzo, al cual asistió Humberto de la Calle, Gustavo Petro e Iván Duque, generó una nueva disputa alrededor de las propuestas de cada candidato sobre la política económica y medioambiental que requiere el país, específicamente con relación a la explotación de hidrocarburos y el fortalecimiento del sector agrícola.

Humberto de la Calle ofreció propuestas concretas: acabar con la corrupción en las Corporaciones Autónomas Regionales (CAR), evitar que los Planes de Ordenamiento Territorial (POT) sean un mecanismo para que algunos se llenen los bolsillos a costa de todos, usar incentivos tributarios para iniciar una transición prudente hacia las energías renovables y trasmitir valores de protección medioambiental para las nuevas generaciones.

Gustavo Petro habló de la necesidad de reemplazar el uso del petróleo y carbón para combatir el cambio climático, crear un proyecto económico centrado en la producción y no en la extracción mediante el uso de incentivos tributarios, acabar con el latifundio improductivo en tierras fértiles, promover el saber para desarrollar la industria agrícola y prohibir la fracturación hidráulica en cualquier caso.

Por último, Iván Duque defendió el convenio mundial de Minamata sobre el mercurio, se comprometió a no permitir el fracking en zonas donde existan acuíferos subterráneos o se pongan en riesgo los ecosistemas diversos, propuso diversificar la matriz energética del país e hizo la pregunta más importante del debate: ¿cuántas toneladas de aguacate hass hay que exportar para traer un barril de petróleo?

En mi opinión la pregunta no necesita ser respondida, pero hay que tener en cuenta tres aspectos para analizarla:

  1. Sí es urgente transformar el aparato productivo rural, especialmente algunas zonas de las más afectadas por el conflicto armado colombiano, pero no es una estrategia a corto plazo debido, entre otras cosas, al poco conocimiento técnico que se tiene para aplicar herramientas modernas.
  2. La transición hacia el uso de las energías renovables tomará varias décadas puesto que Colombia actualmente no tiene la infraestructura, ni los profesionales y tampoco la experiencia en la aplicación de dichas energías, por lo tanto no hay que mirar con malos ojos la minería y la extracción de petróleo, ya que como dice el profesor Marc Hofstetter, la vida sin minería sería inviable porque los ladrillos que sostienen las casas son minería, o las tuberías que traen el agua también son minería. El tema es cómo hacerla y cómo no.
  3. La agricultura no es una actividad inocua, pues la producción de alimentos degrada enormemente los suelos y anualmente se pierden millones de toneladas de tierra vegetal cada año, sin contar con el impacto que tiene erosión, los herbicidas, los pesticidas y el desperdicio de agua.

En conclusión se necesita una propuesta equilibrada pero novedosa, que comprenda la necesidad tanto de la explotación de hidrocarburos así como de la producción agrícola y las nuevas tecnologías sostenibles, con el fin de generar nuevos empleos, mejorar nuestra facilitación del comercio y ser capaces de garantizar los servicios básicos universales.

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Manuel Muñoz
Acerca de Manuel Muñoz
Estudiante de economía con énfasis en finanzas privadas de la Universidad EAN, con estudios complementarios en economía del desarrollo, teoría de juegos y comercio internacional. Fue distinguido como mejor estudiante del programa de economía y condecorado con una mención honorífica por excelencia académica.