J.J. Rendón: el mercenario de la desinformación política

Revuelo nacional ha causado el anuncio que hizo J.J. Rendón en una entrevista que tuvo con Jaime Baily el pasado 9 de abril, donde afirmó que, refiriéndose a sus métodos de desprestigio, se había ocupado de Piedad y de las FARC, así como también lo está haciendo con Gustavo Petro y su aspiración presidencial, diciendo que va a hacer “todo para que él pierda”. Aunque dijo que no estaba trabajando con ninguna campaña política, mostró su preferencia por Iván Duque cuando afirmó que, si pudiera, votaría por él.

Descaradamente afirmó que no está haciendo participación política en Colombia, limitando eso a una cuestión geográfica, dado que él se encuentra en Estados Unidos. Cuando afirmó eso no mencionó nada con respecto al alcance que puede tener su inferencia a través de los medios digitales, que seguramente era a los que se refería cuando dijo “yo estoy colaborando indirectamente, haciendo lo que pueda para concientizar a quien pueda, a través de los medios que están a mi alcance”.

En la era de la posverdad, de las fake news o noticias falsas, cobra relevancia que “el rey de la campaña negra”, como ha sido llamado en múltiples oportunidades, esté tomando partido en las elecciones políticas en Colombia, porque bien sabidos son sus métodos sucios para desprestigiar a sus opositores a través de suspicacias, desinformación y rumores. No sorprendería que detrás de los montajes, mentiras y noticias falsas que han circulado en contra del candidato progresista, se descubriera que está involucrado directa o indirectamente J.J. Rendón.

“Experto en propaganda negra”, “difamador profesional” y “el nuevo Goebbels del nazismo moderno” son algunas de las afirmaciones que han usado algunos de sus detractores en el país y en el exterior. Su método es el rumor como arma política, el cual se puede resumir de la siguiente manera: rumor = importancia x ambigüedad, operación aritmética que resume la clave de un rumor, que tenga mucha importancia, que sea muy relevante, y que sea ambiguo, confuso, con información a medias o descontextualizada. Al respecto, la Revista Semana informaba que el periodista mexicano Ramón Betancourt dijo en una de sus columnas que “los términos ‘homosexual’, ‘narcotraficante’, ‘pederasta’, ‘drogadicto’, ‘violador”, etc., etc., los endilga (como rumor) en las campañas a los adversarios políticos de sus clientes, o subir falsas historias perversas y fotomontajes al internet”.

¿Por qué lo llamo mercenario de la desinformación? Es alguien que manipula la información para engañar a su público objetivo y lo motiva el dinero que esto le representa. Aunque lo mueven las causas de la derecha y la extrema derecha, no tiene pudor alguno en afectar a quienes se mueven por las mismas corrientes políticas. Ejemplos de ello son los casos del exrepresentante Nicolás Uribe y el de Oscar Iván Zuluaga: el primero afirma que fue chantajeado por Rendón, quien amenazó con acabar su carrera política si no pedía la renuncia de una funcionaria del gobierno Santos; mientras que en el uribismo lo señalan de ser el artífice del caso que involucró a Zuluaga con el hacker Andrés Sepúlveda. Es por ello que, aunque se muestra afín al uribismo, reconoce que Álvaro Uribe no lo quiere.

“Eso de la ética es para los filósofos”, dijo J.J. Rendón en una entrevista con la periodista María Jimena Duzán en 2011. Eso recuerda una afirmación que hizo años después Abelardo De la Espriella, quien le ha servido como abogado a J.J. Rendón en Colombia: “la ética no tiene nada que ver con el derecho”. Al respecto, dejo una reflexión:

Le preguntaron al gran matemático árabe Al-Khawarizmi sobre el valor del ser humano, y este respondió:

Si tiene ética, entonces su valor es = 1.
Si además es inteligente, agréguele un cero y su valor será = 10.
Si también es rico, súmele otro 0 y será = 100.
Si por sobre todo eso es además, una bella persona, agréguele otro 0 y su valor será = 1000.
Pero, si pierde el 1, que corresponde a la ética, perderá todo su valor pues, solamente le quedarán los ceros.

Esta reflexión fue compartida por Jürgen Klaric en sus redes sociales y no pude comprobar la autoría de Al-Khawarizmi, pero ella llamó la atención del saliente rector de la Universidad Nacional de Colombia, Ignacio Mantilla, quien escribió una columna al respecto en El Espectador y dejó la siguiente conclusión:

Tanto formación en matemáticas como ética nos están faltando en Colombia; las primeras hay que aprenderlas, cultivarlas y aplicarlas correctamente. La ética, en cambio, no se aprenderá en los libros, ni en las clases, porque se trata de un valor especial del ser humano. ¿Se hereda? ¿Es genético? ¿Es un don negado a muchos? ¿Se adquiere? ¿Se desaprende? No lo sé, pero estoy seguro de que, como en las matemáticas, un mal ejemplo de la ética puede convertirse en un buen contraejemplo.

Ojalá en Colombia desaparezcan las personas “nulas” a las que hace referencia Al-Khawarizmi, es decir, las que están compuestas de uno, dos o tres ceros solamente, porque sin ética, la inteligencia, la riqueza o la belleza pierden todo valor.

Para concluir, hago un llamado a los colombianos para que no caigan nuevamente en las jugarretas sucias de este “gurú”, quien sin ningún pudor ha llegado a decir de sí mismo que no tiene escrúpulos. En cambio, invito a que nos informemos bien sobre la historia y las propuestas de los candidatos, leamos y confirmemos la veracidad de la información (o desinformación) con la cual nos topamos constantemente en redes sociales, hagamos caso al llamado del académico Ignacio Mantilla.

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Fabio Baquero
Acerca de Fabio Baquero 1 Artículos
Administrador de empresas por vocación, analista y activista político por convicción. Columnista y redactor en ContraCara Colombia.