La ingenuidad de Uribe.

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Para nadie es un secreto que Uribe tiene una mente brillante, que es un gran estratega y que por eso sería para Maquiavelo el príncipe perfecto. Su inteligencia y su carisma se reflejan en que ha sido el personaje político más importante, que ha puesto presidentes con un precedente político casi inexistente, que ha creado dos partidos con una fuerza política considerable. En el más reciente organizó toda su bancada y ésta lo respalda y sirve de eco para dar su opinión, y por último, que ha sido el senador más votado de la historia colombiana.

Tanto los que lo apoyan como sus detractores no desconocen su capacidad de mover a la nación y que su voz es un sismo escondido entra sus palabras. A lo mejor ese fue el gran problema, que el mismo Uribe reconociera su poder hasta el punto de pordebajear la inteligencia de sus rivales ¿Por qué decirlo? Porque pensó que podía hacer más evidente sus intenciones de suprimir varias cortes (entre esas la que los investiga) si Duque llegara a ser presidente, y esa posibilidad ya está escrita y será un hecho el 7 de agosto, fecha que también estaba previsto para que Duque suprimiera las cortes que investigan a Uribe.

Al ver el triunfo de Duque a lo mejor pensaba Uribe que su propósito de suprimir las cortes sería inminente, pero a este ajedrecista se le olvidó que una partida no es de uno sólo y que su contrincante también puede hacer estratégicas jugadas. Al ignorarlo bajó la guardia sin recordar que al anunciar el poco tiempo de vida activa de la Corte Suprema de Justicia, ésta tendría más urgencia de mostrar lo investigado. Pero debía ser en una época precisa: Después del posicionamiento del senado (dónde estaría Uribe con las ínfulas de ser el senador con más votos en la historia, y por ende, el compromiso de éste debía ser mayor y más delicado para los votantes que lo escogieron) y antes del presidencial (la fecha límite de la existencia de las cortes).

La corte tuvo un perfecto aliado: el periodista Daniel Coronell. Éste, el sábado 21 de julio (Un día después del posicionamiento de Uribe) presentó su columna “tres cartas, una historia” (donde habla sobre el proceso de Juan Guillermo Monsalve, testigo contra el expresidente), que fue la última prueba (de todas las que necesitaba) que tendría la corte para llamar a indagatoria al senador del Centro Democrático. El 24 de Julio se notifica a Uribe el llamado, y éste en su desespero decide renunciar a su curul en el senado, para así esquivar la investigación (Concierto para delinquir y manipulación de testigos) de la corte y que su proceso vaya a la fiscalía (donde se rumorea, es más fácil para el expresidente acomodar la justicia a su beneficio), cosa que al parecer, y por procesos pasados, fue un intento fallido.

Esto conlleva a una gran polémica de diferentes perspectivas: ¿Será que algunos uribistas se sentirán defraudados porque el senador por el cuál votaron casi un millón de ellos se hizo el de los oídos sordos ante ellos y decide abandonar el recinto de la ley? ¿Qué pensarán sus seguidores a ver tantas pruebas que se han mostrado y que se siguen mostrando ante lo que dicen de Uribe? ¿Se deteriorará un poco el uribismo? ¿Ahora que se ha dado a entender ante el público en general que la Corte Suprema de Justicia es la que investigaba a Uribe, habrán uribistas que vean con otra perspectiva el por qué su “presidente eterno” quería que la suprimieran? ¿Esto le conlleva cierta inmunidad necesaria a la Corte Suprema, incluso cuando Duque se posesione, para demostrar sin lugar a duda la transparencias que ellos ven, en el corazón de Uribe?

Esto tiene un meollo de cuestiones que hacen temblar un poco al uribismo, al ver que su figura más representativa los dejará de acompañar en el senado, o peor aún, terminará en la cárcel y todo por dos simples motivos: exponer proyectos delicados donde afectarás al rival y la confianza en no creer que ese rival no procurará defenderse.

A Uribe se le olvidó, y esto me lo dijo un amigo: “la política no es sólo una partida de ajedrez sino un un juego de póker. El bluff puede llegar a ser una jugada mucho más determinante que un jaque, porque te hace cometer un error no forzado”. Y además, pasó por alto esa frase de “soldado avisado no muere en guerra”, y que a veces por ese aviso logra vencer a su rival.

Madera García Billie Jean
Billie J. Madera G.

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