Las falacias económicas de Miguel Polo

Nadie sabe de dónde salió, pero todos sabemos en dónde está: a la derecha. Miguel Polo Polo, estudiante de administración pública de la Universidad de Cartagena y quien se describe en redes sociales como un joven «libertario», se ha vuelto un personaje viral pues con sus videos en contra de la «izquierda» y a favor de las políticas del ex presidente Álvaro Uribe, ha llamado la atención de todos los seguidores del conservadurismo y en especial aquellos que votarán por Iván Duque el próximo 27 de mayo.

Sin embargo, más allá de su acogida en las redes sociales y en dichos círculos políticos, es importante analizar el contenido de su discurso a la luz de la evidencia económica, ya que, en tiempos de propaganda y mentiras emotivas, es heroico luchar por la verdad.

Mito 1: “La desigualdad no es un problema”.

La afirmación de Miguel Polo contiene una falacia de evidencia incompleta. Sabemos, gracias al trabajo académico de economistas como Amartya Sen, que la desigualdad tiene distintas perspectivas y no todas se refieren a la comparación de la riqueza que poseen las personas; por ejemplo, la desigualdad educativa es importante porque observa la cantidad de personas que acceden a la educación superior según diferentes factores: región, zona urbana o rural, calidad de la institución secundaria, acceso a los micronutrientes fundamentales, distancia de su vivienda a la universidad, calidad y eficiencia de los medios de transporte, entre otros.

Una de las formas que se ha usado para defender dicha postura, tal y como lo hizo Miguel Polo, es comparando a los países de ingresos bajos con los de ingresos altos. Según él, algunos países europeos tienen una fuerte desigualdad, pero todos sus ciudadanos disfrutan de una buena calidad de vida, lo cual es falso pues en Reino Unido una de cada cinco personas no alcanza a superar el umbral de pobreza, en España alrededor del 25% de la población lucha contra sus bajos ingresos según la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social, y en Francia más de ocho millones de personas viven con menos de mil euros al mes.

Adicionalmente es importante recordar que, entre aplausos y críticas, Colombia finalizó su conflicto armado con las FARC y dejó a las Zonas más Afectadas por el Conflicto Armado Colombiano con una profunda huella de pobreza, desigualdad, abandono estatal y polarización. Colombia no es un país europeo.

Mito 2: “La izquierda quiere crear envidia en la sociedad”.

Nuevamente Miguel Polo cae en falacias argumentativas, y esta vez usó la generalización apresurada o secundum quid, y también las falsas analogías. En Colombia existen decenas de movimientos políticos que pueden ubicarse en el cuadrante de la izquierda, desde el extremo a través del Partido Comunista Colombiano (PCC) que no cuenta con representación en el Congreso, pasando más hacia el centro por el Polo Democrático Alternativo y encontrando a su vez a la Alianza Verde como una opción de lo que se llama la izquierda democrática, la cual recoge los principios de la socialdemocracia.

Lograr que se garantice una educación pública de calidad, un sistema de salud universal, un sistema de seguridad social, una economía mixta, la separación entre iglesias y Estado, la protección del medio ambiente y la defensa de los derechos humanos, civiles y económicos, no es envidia, se llama sentido común.

Mito 3: “La educación superior no es un derecho, es un bien económico”.

Esta idea no es una elaboración de Miguel Polo, hace parte del ideario económico «libertario» de Axel Kaiser en Chile, Juan Ramón Rallo y Daniel Lacalle en España y Gloria Álvarez Cross en Guatemala, entre otros, pero muy especialmente de Kaiser, quien en uno de sus artículos afirmó exactamente lo mismo que Miguel Polo: la educación no es un derecho sino un bien económico.

¿Pero tienen razón al decir que la educación no es un derecho? Pues sencillamente están equivocados. A pesar de que la educación, sólo en algunos niveles tenga una oferta escasa y pueda actuar como un bien económico, la gran mayoría de naciones han sido claras para lograr establecerla como un derecho a través del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

Según Kaiser, un país que busca satisfacer derechos sociales, inevitablemente entra en la senda de la decadencia y el conflicto, pero la evidencia muestra lo contrario: en una investigación hecha por Hong-Sang Jung y Erik Thorbecke para el Journal “Policy Modeling” en 2003, encontraron que en países como Tanzania y Zambia (con un elevado nivel de deuda), el gasto en educación por parte del gobierno puede aumentar el crecimiento económico.

En conclusión, los argumentos de Miguel Polo no sólo no son ciertos, sino que además traen consigo falacias argumentativas y económicas que reemplazan la verdad por sentimientos, pues la nueva estrategia para desacreditar a la izquierda no es por medio de un debate crítico y abierto, sino a través de mentiras, ideas viscerales y propaganda falsa.

Posdata: hace algunas semanas invité a través de mis redes sociales a Miguel Polo a debatir sobre estos temas; sin embargo, no respondió mi llamada y días más tarde publicó en su cuenta de Twitter que ninguna persona de izquierda había refutado sus «argumentos». Por lo tanto, vuelvo a abrir la invitación y si llegase a aceptar, espero su respuesta en las mismas redes sociales en las cuales llama «mamertos» a quienes no pensamos como él.

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Manuel Muñoz
Acerca de Manuel Muñoz
Estudiante de economía con énfasis en finanzas privadas de la Universidad EAN, con estudios complementarios en economía del desarrollo, teoría de juegos y comercio internacional. Fue distinguido como mejor estudiante del programa de economía y condecorado con una mención honorífica por excelencia académica.