Una especie en vía de extinción

 

Cuando era niño y tenía esa curiosidad característica, trabajando en una biblioteca encontré un libro de esos que nadie lee, en una sección escondida. La pasta no era muy llamativa que digamos, pero termine leyendo algunos capítulos.

El libro en mención era una especie de predicción o teoría conspiranoica que señalaba el final de la humanidad como especie dominante en el planeta.

Decía entre otras cosas que no era la primera vez que esto sucedía en la tierra y que cada generación de acuerdo a sus méritos, trabajo etc. tiene lo que se merece.

La raza humana anterior a nosotros según narraba aquel curioso libro había muerto por el agua, inundaciones y lluvias, que extinguieron la vida en la tierra dejando solo algunos rastros de culturas pasadas sumergidas en lo más profundo del océano.

Y dentro de las predicciones que alcanzo a recordar decía que esta generación o raza de humanos morirá por fuego.  Así el infierno mismo subiría a la tierra y consumiría toda la vida humana del planeta, en la actualidad aquella predicción apocalíptica no me parece tan surrealista.

Los recientes acontecimientos que necesariamente nos llevan a pensar en el cambio climático señalan que el planeta en general ha aumentado su temperatura entre 1 y 2 grados Celsius, y la tendencia es que siga aumentando.

Esto hace que se propaguen fácilmente incendios como paso en el Amazonas y recientemente en Australia.

Además de esto el aumento de la temperatura cambia las disposiciones de la materia en el planeta lo que lleva a que se generen movimientos en cada una de sus capas que desemboca en sismos y finalmente en un aumento de la actividad volcánica en el planeta.

Expertos geólogos señalan que el cinturón de fuego podría estar despertando después de millones de años inactivo, la cadena volcánica puede generar desastres de proporciones catastróficas.

Sumado a esto nuestra actividad humana conlleva a acelerar los procesos de cambio climático, aumento de la temperatura y si se dan escenarios de confrontaciones armadas probablemente no necesitemos de desastres naturales para incendiarnos los unos a los otros.

Lo que hace necesario que se sumen las decisiones y voluntades de los gobiernos mundiales a las acciones individuales que promuevan una verdadera conciencia ambiental y una mejor relaciona con el entorno.

2019 cierra como el año con más altos indicadores de calor y 2020 se abre paso prometiendo aumentar aún más la temperatura, sin embargo, nuestra conciencia de supervivencia que debería encaminarse en buscar la prolongación de la vid humana sobre el planeta promete todo lo contrario. Acelerar su destrucción.

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