El suicidio político de Claudia: No tomar partido en segunda vuelta

Sobra decir que estamos ante una responsabilidad histórica: El regreso del terror narcoparamilitar representado en Duque-Uribe, o el comienzo de una era de paz entendida ante todo como justicia social, plasmada en la propuesta de Gustavo Petro y Ángela Robledo.

Como muchos lamentablemente lo esperábamos, los autodenominados candidatos “alternativos”  han optado por no tomar partido al no apoyar a Petro ni apoyar a Duque.  Algunos de ellos han dicho que votarán por Petro pero no invitan a sus seguidores a hacerlo; otros lo harán en blanco, a pesar de que la Registraduría advirtió que ese voto no tendrá efecto (1).  Y es que si lo tuviera, para que el voto en blanco sea una opción real  de cambiar el panorama político en segunda vuelta se necesitaría que fuese mayoría, o sea, que acapare una cantidad de votantes por arriba de los 8, 9 o 10 millones, teniendo en cuenta la votación de Duque en primera (cerca de 8 millones) más los votos que sumaría juntando sus nuevas alianzas, y que cabe resaltar son de las “maquinarias” (corrupción) y los “enmermelados” a los que en el gobierno Santos criticaban con furia.  Y hablando de Santos, recordemos que fue a él  al que sí apoyaron los alternativos,  —incluyendo Petro— para su reelección en segunda vuelta contra Zuluaga (Uribe) y en el plebiscito por la paz.  Lo hicieron sin dudarlo, claramente sabían que de hacer  lo contrario, Uribe regresaba y con él todo su régimen criminal que aniquilaba el sueño de paz de los colombianos.

Su apoyo a la paz mediante el voto a Santos fue decisivo para alcanzar la victoria que le había sido esquiva en la primera contienda;  gracias a ello se firmó el acuerdo y hechos insólitos como que los hospitales militares ya no tengan soldados heridos o mutilados, o que la Farc intercambien ideas en la arena política y no balas en el campo de batalla, o que al fin se avizore la urgente devolución de tierras usurpadas violentamente al campesinado, entre otros, sean hoy una reconfortante realidad.  El esfuerzo por la paz nos premiaba con mejores condiciones de vida.

Pero a esta corta luna de miel entre el final del conflicto y la sociedad colombiana, hoy la amenaza un diluvio de proporciones bíblicas y del que ya se oyen los primeros truenos y se ven las primeras centellas.  Ese diluvio lo propicia el espíritu de Álvaro Uribe en el cuerpo de un desconocido, el candidato Duque.  De nuevo y como en un film de terror la pesadilla vuelve a acechar, pero esta vez se torna más peligrosa porque el apoyo de los independientes que le había servido a Santos para disiparla, ha sido negado.

Contra toda lógica, contra todo sentido común, contra todo loable anhelo, se negó, y no a Petro exactamente, sino al país y a sus generaciones venideras.

¿Por qué una decisión tan desconcertante?, bueno, si analizamos en contexto, podemos dar visos de entendimiento de tal sinrazón:

Claudia y Sergio dicen mantener una coherencia política porque desde un comienzo se declararon anti-Petro y anti-Uribe.  Este argumento se derrumba fácilmente cuando, para evitar a Uribe en 2014, invitaron a sus simpatizantes a votar por Santos, a pesar de ser sus férreos opositores.  En el caso de Robledo es igual de contradictorio: Hoy invita a votar en blanco pero en 2014 atacaba ese voto porque aseguraba que le ayudaba a uno de los dos candidatos (2).  Si eso es así, está confirmando que ese voto le sirve a Uribe.  Luego ¿No luchaba contra él?

Otro aspecto que llama poderosamente la atención es el del porqué dos programas similares y comunes en muchos de sus puntos (Coalición Colombia y Colombia Humana) no pueden converger, a pesar de las constantes invitaciones de Petro  incluso a co-gobernar a lado de ellos.  ¿Por qué esa repulsión a anexarse al proyecto de Petro?

La verdad va tomando forma:          

Como deja entrever Claudia en el programa Semana en vivo (3) y lo confirma en un tuit Angélica (4), su pareja sentimental y aliada política, lo que motiva esa decisión no serían tanto las supuestas disparidades político-ideológicas con Petro (casi inexistentes), sino una estrategia política (politiquera, diría yo) a corto, mediano y largo plazo.  Claudia habla, con el pecho inflado, de que con el caudal de votos que poseen (4.5 millones) irán a elecciones parlamentarias y quizá a una alcaldía de Bogotá, que como todos sabemos es la catapulta a la presidencia, a la que Claudia ve con apasionamiento.

Sus aspiraciones personales son totalmente legítimas y válidas, pero su actuar, o sea, la estrategia que las envuelve, en mi parecer carece de moral, ya que está anteponiendo intereses personales a la estabilidad y puesta en marcha del máximo logro que después de medio siglo y que con tanta sangre, lágrimas y esfuerzo hemos alcanzado: La firma del acuerdo de paz.  Pero además, su cálculo resulta errado, porque cree que sacando un importante número de parlamentarios y otros cargos de elección popular apalancados por el gran plante electoral que ahora ostenta,  que haciéndole una férrea y sustentada oposición a Duque (terreno en la que ella es excelente), y que en 2022 esgrimiendo el “ser coherente” al “no haberse untado de Petro” (porque espantaría sus bases electorales de derecha moderada y de anti-petrismo),  bastaría para concretar su deseada presidencia.

Un apresurado cálculo, tal vez por la ansiedad de poder, y que contrariará lo imaginado porque con Uribe-Duque retomando el bastón de mando presidencial le será imposible, no sólo a ella sino a toda fuerza  independiente, de alcanzar el poder.  Todos sabemos del innato maquiavelismo de Uribe, que usará para perpetuarse en cuerpo ajeno y perpetuar su impunidad, que es su principal objetivo y que dejó al descubierto públicamente, al pedir la nulidad del abultado número de investigaciones y procesos judiciales que contra él pesan y que lo implican en los más horribles crímenes como masacres, genocidio, desplazamiento, narco-paramilitarismo, etc , y así mismo al atacar sin cansancio la JEP (que es la que arrojará la verdad).

Claudia y su partido, arropados con el eslogan de la “independencia política” —que en realidad es el vestido con el que intentaron cubrir su ahora desnudado ideario de continuismo light—  han cometido un error no sólo personal sino que trasciende y afecta negativamente la esfera pública.  Ni ella será presidenta luego de Duque ni ninguna fuerza de cambio; y con la omisión en la actual disyuntiva  está suicidándose políticamente al pavimentar el camino de vuelta a ese oscuro pasado del que tanto nos costó salir, ya que la sociedad se lo cobrará en votos.

Para terminar, una reflexión:

“Lo único que necesita el mal para triunfar es que los hombres buenos no hagan nada” ―Edmund Burke.

Y otra:

 “Si eres neutral en situaciones de injusticia, has elegido el lado del opresor.”  ―Ramzy Kysia.

 

Referencias

(1) http://www.elcolombiano.com/elecciones-2018-colombia/el-voto-en-blanco-en-segunda-vuelta-no-tiene-ningun-efecto-NC8774593

(2)

La imagen puede contener: 4 personas, texto

(3) https://www.semana.com/nacion/multimedia/semana-en-vivo-entrevista-a-claudia-lopez/569538

(4)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

18319visitas totales,2visitas hoy

Epicuro de Samos
Acerca de Epicuro de Samos
Miembro de Movimiento Naranja. Un joven del común, preocupado por la situación económica, política y social de nuestro país. Activista político en redes, por el despertar de la conciencia colectiva de la sociedad colombiana. “Que nadie, mientras sea joven, se muestre remiso en filosofar, ni, al llegar a viejo, de filosofar se canse. Porque, para alcanzar la salud del alma, nunca se es demasiado viejo ni demasiado joven.” –Epicuro