Estrellas de la farándula: ¡A su farándula!

 

Con preocupación observo desde hace un tiempo cómo los proclamados “artistas” y “estrellas” de la farándula criolla usan su fama (entiéndase fama como el salir detrás de una pantalla de tv) para pretender influenciar a la sociedad en función de sus predilecciones políticas.

Estos personajes están en todo su derecho de votar por quienes deseen, y aunque no es ningún delito el influenciar a los votantes, este es un ejercicio que conlleva —siquiera— una carga de responsabilidad académica y cómo no, ética.

Se trata nada más ni nada menos de quiénes van a dirigir una nación, y en nuestro caso, el asunto se torna más serio aún: Nuestro país está comenzando a salir de una guerra fratricida y paralelo a esto, el retorno de la misma acecha con el sigilo de una fiera hambrienta.  Esto parece incomprensible para estas celebridades, quienes sabiendo del poder de su alcance en redes sociales, en televisión y demás espacios comunicativos donde pululan sus cuerpos y rostros, incitan a votar por candidatos que en sus propuestas han dejado clara su animadversión por el acuerdo de paz o por la urgente necesidad de justicia social especialmente para los sectores históricamente abandonados por el establecimiento y a los cuales no pertenecen estos famosos.

Mientras a sus vidas las rodean las cámaras, los set de televisión, los flashes, las pasarelas y prendas de alta costura, y muchas de ellas viven en el exterior; pretenden replicar sus poco argumentadas posiciones políticas en el grueso de la población colombiana, desconociendo su cotidiano mal vivir que topa lo infrahumano y del que dan fe organizaciones como la Unicef, Naciones Unidas o el Banco Mundial, asegurando por ejemplo, que somos el país más desigual del mundo, solo por debajo de Haití y Angola (1).

Afirma la psicología de masas: “La población es muy influenciable por las celebridades, a las que se ve, en muchas ocasiones, como ídolos” (2).  Si a este hecho le agregamos nuestro pésimo sistema educativo que débilmente combate la ignorancia, esa influencia se hace más marcada (3).  Por eso resulta particularmente peligroso este tipo de “sana” práctica, que se vuelve aún más cuestionable si la caracteriza la poca o nula presencia de argumentos (académicos de tipo político, social y económico)  que la respalden y sin otro sustento que el de un físico atractivo proyectado por los leds de una pantalla de HD; o si este marketing político obedece tan sólo a una recompensa monetaria y no al legítimo y consciente ejercicio del Derecho a elegir y ser elegido, dejando de lado la dignidad y la ética.  Tengamos presente que publicitar un candidato a la presidencia o a otro alto cargo público no puede equipararse a publicitar productos cosméticos, bebidas refrescantes o chicles, como lo hacen; es un asunto serio y que demanda una alta sensatez.

Lo anteriormente consignado NO es para nada una expresión de intolerancia frente a los gustos políticos, es un llamado a la concientización, y repito: están en todo el derecho de votar y promocionar a quienes deseen, pero es un acto de mínima responsabilidad y solidaridad con la sociedad hacerlo desde un conocimiento  —por lo menos básico— de los temas en cuestión y que afectan a millones de colombianos.  Si lo hacen con argumentos, ¡bienvenidos sean!, de eso se trata la democracia y el debate, si no, es mejor abrazarse al sabio refrán: “Zapatero, a tus zapatos”.

 

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Algunas notas relevantes:

—Las celebridades despiertan simpatía, empatía e identificación por parte del target. Por tanto una forma de acercar el producto/marca al consumidor es generando relación entre el estilo que  tiene la celeridad y conceptos que aporta la marca. Dicho conjunto supone generar “engamentent” con el grupo de personas a  la cual se quiere llegar.  Al sentir cercanía, entre la ecuación celebridad + marca*, se deduce también que los niveles de recordación del mensaje serán considerablemente mayores (Friedman y Friedman, 1979).

—Las celebridades tienden a  aumentar la credibilidad de los anuncios** (Kamins, M. A., y Gupta, K. (1994).  Si un personaje tiene un alto grado de credibilidad en la audiencia, por ejemplo, presentadores de noticias, periodistas, deportistas, las personas tienden  a creerles más que a un desconocido (Cisternas Osorio, Rodrigo Ernesto, 2017).

—Mejoran la actitud hacia la marca.  Si una marca es apoyada por una celebridad que goza de popularidad o prestigio, estos valores suelen transferirse a ella a lo largo del tiempo (Cisternas Osorio, Rodrigo Ernesto, 2017).

—Las celebridades y la congruencia con el apoyo a una marca a través de los significados simbólicos que generan, contribuyen a la construcción del autoconcepto de los consumidores*** (McCracken, 1989).

 

* Entiéndase para nuestro caso la o el político.

** Anuncios políticos, para este caso.

*** Entiéndase Electores (ciudadanía).

 

Referencias

(1) https://www.larepublica.co/economia/segun-el-banco-mundial-colombia-es-el-segundopais-mas-desigual-de-america-latina-2570469

(2) https://prezi.com/9cysg7xzbt3m/las-masas-sin-educacion-son-facilmente-influenciablespor-l/

(3) https://www.tdx.cat/handle/10803/457147

 

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Epicuro de Samos
Acerca de Epicuro de Samos
Miembro de Movimiento Naranja. Un joven del común, preocupado por la situación económica, política y social de nuestro país. Activista político en redes, por el despertar de la conciencia colectiva de la sociedad colombiana. “Que nadie, mientras sea joven, se muestre remiso en filosofar, ni, al llegar a viejo, de filosofar se canse. Porque, para alcanzar la salud del alma, nunca se es demasiado viejo ni demasiado joven.” –Epicuro