Inteligencia y Tecnología, las diferencias de las “Smart Cities” que debemos conocer

Siempre lanzamos expresiones como “esta persona es inteligente”, “mi celular o mi TV es inteligente” o “ves que yo soy muy inteligente” y me tomé el trabajo de explorar un poco la palabra inteligencia desde su raíz. Veamos su significado y analicemos un poco. La palabra inteligencia proviene del latín “intelillentia”, la cual se deriva de la palabra “inteligere”, que está formada por dos términos, “intus” que significa “entre” y “gere” que significa “escoger”. Así entonces, etimológicamente el concepto de la palabra inteligencia esta siempre asociada a las personas que saben elegir, tomando así la opción más beneficiosa para la resolución de un problema. La inteligencia también está asociada a un buen estilo de vida, yo puedo escoger estudiar una carrera universitaria, desempeñarme bien en ella, asimilarla como mi pasión y ser feliz con lo que hago y por ende con lo que gano y eso me haría una persona inteligente; podría escoger también estudiar algo que no me apasione mucho, tal vez vivir de ello, pero siempre haber deseado hacer otra cosa en la vida.  Eso no me haría tan inteligente pese a estar facturando por eso.

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Las Smarts Cities o ciudades inteligentes son un concepto emergente que relaciona a las ciudades que tienen un excelente desempeño de gestión en materia de urbanismo, infraestructura, movilidad, salud, educación, seguridad, etc. O también, se le atribuye a ciudades con un desarrollo tecnológico robusto que les permite competir con otras ciudades industrializadas y siempre busca un equilibrio entre el bienestar común y el entorno. No siempre las ciudades inteligentes son ciudades tecnológicas y viceversa, pues para ser una ciudad tecnológica deberíamos iniciar siendo una ciudad inteligente. Si cerramos el grifo mientras nos cepillamos los dientes o nos enjabonamos el cuerpo, si desconectamos el cargador cuando el celular ha terminado de cargar su batería, o si desconectamos la laptop cuando la batería ya está llena, incluso cuando estamos al día de los avances de luminaria para las casas y cambiamos la vieja bombilla por tecnología como la LED, ya comenzamos a ser inteligentes, pues adquirimos un conjunto de hábitos que ayudan a la conservación del medio ambiente y a una reducción sustancial en los costos de energía.

Cuando decimos que un barrio es peligroso, o que una ciudad es descuidada o que un país es corrupto estamos colocando el dedo índice sobre algo muy general que suaviza la realidad, pues el problema es la gente, no el barrio, ni la ciudad, ni el país. Lo mismo sucede con las Smart Cities. Cuando decimos que una ciudad es inteligente, debemos asociarlo con la cultura de los buenos hábitos de sus habitantes para el correcto uso de tecnologías que les facilitarán su modo de vida.

Uno de los sistemas actualmente usados en ciudades tecnológicas son las energías renovables fotovoltaicas, las cuales deben tener un buen rendimiento energético para su total aprovechamiento. Autoabastecerse de energía eléctrica demanda una serie de hábitos que normalmente no tenemos cuando estamos conectados a la red de la ciudad. Apagar la TV cuando nadie la está viendo, apagar el ventilador cuando nadie lo está usando o dejar de comenzar a enfriar la habitación con el aire acondicionado antes de entrar a ella son cosas sencillas que se nos pasan por alto cuando no producimos nuestra propia energía, pues esa cantidad que energía que desperdiciamos, en un sistema fotovoltaico nos haría falta en la noche cuando el sol se haya ocultado. Esta necesidad de mantener la eficiencia energética de nuestro sistema nos hará cambiar, tarde o temprano, nuestras costumbres. Dejar de pensar que el hacerlo es reducir nuestro confort y dejar de sentir que por esto estamos retrocediendo en nuestro nivel de vida, ya es inteligente. Al combinar estos hábitos con tecnología podremos entonces darle inicio a una real Smart City.

Una ciudad como Medellín, seleccionada en el año 2013 como la ciudad más innovadora del mundo, incluso por encima de New York y Sao Pablo, en el marco del concurso “City of the Year”, al tener en cuenta la reducción de CO2 por la infraestructura integrada de transporte público, la construcción de equipamientos y espacios culturales, entre otros aspectos para su calificación. Una ciudad que abandonó el vergonzoso título de la ciudad más violenta del mundo para convertirse en una de las más seguras, por sus constantes buenas elecciones de mandatarios locales, dan cuenta de que no es imposible llegar a la excelencia y a un cambio; dan cuenta de que se debe comenzar por sus habitantes.

Así entonces, una ciudad inteligente siempre estará asociada a las personas y una ciudad tecnológica a la ciencia y los avances tecnológicos. Cuando logremos una sincronía entre ellos, podremos entonces entender el principio de la Smart City sin confundirnos al momento de hacer una traducción literal.

“Cada mal hábito superado, por pequeño que sea, es un paso importante para convertirte en una mejor versión de ti mismo.”

“Cada mal hábito superado, por pequeño que sea, es un paso importante para convertirte en una mejor versión de ti mismo.”

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Jorge Cogollo Mercado
Acerca de Jorge Cogollo Mercado
Jorge Cogollo Mercado es CEO de una empresa llamada Solvitech, Ingeniero electrónico de profesión, con cursos de complementación en Nano electrónica en la Universidad Federal de Rio en de Janeiro en Brasil, experto en seguridad electrónica, automatización y Energías renovables, Diseñador del sistema de "Video Movilidad en tiempo real" para los sistemas de transporte presentado en Corferias en medio de la Feria Anato 2012, esto le significó un reconocimiento publico en diferentes medios de comunicación, Documentado en Google a través de medios de comunicacion como el Universal de Cartagena y la Revista Turismo y Tecnologia como proyecto destacado de ese año.