La mercantilización de la vida

El gran problema de una economía monetaria es sostener su valor en el tiempo, hablar de permitirnos basar incluso la vida en función de un simbolismo como el dinero, incapaz de sostener su valor nos lleva a la devaluación de la vida humana en sí.

Pero intentemos entender y retornar al origen. El dinero es el medio más común y utilizado para permitirnos y facilitarnos hacer transacciones, en pocas palabras es una escala métrica de intercambios. Lo que antes era un trueque en el que se intercambiaban dos elementos para beneficio de las partes transantes hoy es todo un complejo sistema de relaciones de poder y valor que nos separan de lo fundamental de diferentes formas, cuando se logró incorporar elementos comunes y generales que además eran recursos escasos y que tenían características específicas se pensó en un mineral común que nos facilitara dicha función.  En un inicio fue la sal, siendo un producto estrella y elemento de uso fundamental en los hogares, sus características permitían obtener algo a cambio, y establecer en comparación un valor (comprar). Con el tiempo incluso el trabajo humano se podía determinar en relación o equivalencia de cantidades de sal, de allí la palabra salario.  Después la sal como mineral y condimento en relación a su utilidad, abundancia y disponibilidad dejo de ser un elemento de valor común, y se convirtió en un producto con un valor fijo que no cambia ni es flexible según se requiera, por lo tanto, no permitía determinar precios ya que su acumulación no tenía sentido ni valor. Y se pensó en los metales de formas mejor elaboradas que dieran un reconocimiento a sus portadores, medallas, discos metálicos elaborados en hierro, plata el bronce y finalmente el oro mineral que, por su estética, belleza, escasez, durabilidad, facilidad de conservación y utilidad permitía cuantificar y dar un reconocimiento a su portador lo cual le imprimía un distintivo y valor representativo.  Estos distintivos empezaron a intercambiarse.

Surge entonces un elemento simbólico que facilitaba entre varias personas los intercambios, el oro como el más codiciado y escaso fue el factor determinante. Con el tiempo se establecieron lugares donde se reservaban estos metales, y se emitían otros que representa la cantidad o proporción que cada uno tenía en dicha reserva.  Y cada lugar estableció e incorporo elementos diferentes, como usar papel moneda dado su facilidad para intercambiar grandes sumas, los préstamos y órdenes de pago o cheques, los títulos de valor y propiedad, el dinero plástico y ahora el electrónico. llegando finalmente a ser algo controlado por el estado quien emite y distribuye las emisiones de dinero. Todos estos elementos que han añadido complejidad a lo que antes era un intercambio entre dos partes han hecho perder el valor del medio como tal y confundir su finalidad y objetivo para lo que fue creado, un medio para facilitarnos obtener cosas a cambio de otras.

Así en la sociedad se ha popularizado el dinero y su posesión como símbolo o peor aún sinónimo de riqueza, cosa que no puede estar más distante de la realidad, la riqueza hace aseveración a poseer o tener propiedades que se supone perduran o se mantienen en el tiempo, pero el dinero no tiene esta cualidad, antes todo lo contrario. Esto ha hecho que toda la sociedad se organice en función del dinero cuando debería ser, al contrario, la ambición y acumulación de este dado el simbolismo asociado al poder nos está llevando poco a poco a ver incluso la vida como un gran mercado donde todo se puede transar y obtener con este medio que ahora es un fin.

Incluso la vida misma hace parte de este mercado y se puede comprar y vender, el acceso a recursos, los derechos, cualquier cosa que genere un beneficio para las personas está sujeta a ser obtenida por medio del dinero, pero su poca permanencia en el tiempo hace que sea necesario establecer cadenas constantes de consumo, y todo paso a ser de poca duración para estar en sintonía con esta característica del dinero, bienes deséchales, servicios momentáneos, placeres pasajeros que no perduran. La conservación se volvió símbolo de estancamiento, la sociedad vuelve a sus orígenes nómadas basados en consumos y rentas más que en producción y trabajo, con la diferencia que hoy es más difícil reunir los elementos que permitan la resiliencia y recuperación natural de los recursos. Poco a poco lo que consumimos no retorna y cada vez se agota más, y aquellos que se basan en esto tienden a desaparecer.

 

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González Villanueva
Acerca de González Villanueva
estudiante de 11 semestre administración de empresas, idealista, critico y sencillo abierto de mente, reservado y serio. Amo el agua